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domingo, 14 de diciembre de 2014

Bibliografía y aclaraciones

A continuación mencionamos los autores consultados, tanto los propuestos por la Cátedra de Historia social y política argentina, como otros buscados por cuenta propia.

•Historia del periodismo argentino – Miguel Angel de Marco.

•Construcciones impresas. Panfletos, diarios y revistas en la formación de los estado nacionales en América Latina – Paula Alonso. (año de edicion: 2003)

•Anarquismo, cultura y politica libertaria en Buenos Aires – Juan Suriano. (2001)

•Regueros de tinta: El diario Crítica en la década de 1920 – Sylvia Saitta.

•Viento de Fronda: liberalismo, conservadurismo y democracia en la Argentina – María Ines Tato.

• Presidencia de Juárez Celman. El unicato - Alejandro Justiparan.

• Autogobierno - Wikipedia. 

• Telégrafo mercantil - Portal Planetas

• Gazeta de Buenos Ayres - Wikipedia.

• Breve historia del periodismo - Capítulo 1





Finalmente, queremos aclarar que, si bien el programa de la materia de Historia social y política argentina continua con unos cuantos temas, no abordan la historia de un periódico propiamente dicho, sino de otros referentes de la historia argentina. Como el tema que hemos seleccionado es Historia de los periódicos, acabamos la producción en este punto. 

Diario Crítica


Natalio Botana fue el director del diario Crítica, fundado en septiembre de 1913, ganando un lugar en la historia del periodismo argentino. Fue un diario de circulación masiva, que articulaba denuncia para presionar a los sectores del poder, sensacionalismo, crónicas policiales y artículos de diferentes escritores y autores de la época, resultando una innovación tanto en el contenido como en la técnica periodística.
Crítica interpela a los lectores como votantes. El rol del diario es de agente político.

Tiene una fuerte vinculación con el socialismo (y más tarde, con el socialismo independiente), por el desprecio hacia el irigoyenismo. Por lo consiguiente, atraviesa una primera etapa de un contundente discurso "anti irigoyenismo" y, más adelante, aunque resulte contradictorio, de "pro irigoyenismo".
El diario opera abiertamente dentro de la coyuntura política del país.
Si bien no lo hace desde un principio, refleja la división del partido socialista. Optando por el lado que no se opone a su diario, que lo acusa de "falso obrerismo", al promover la división del movimiento sindical organizado.
El socialismo quedó partido en dos: el Partido Socialista Independiente con Antonio de Tomaso a la cabeza, y el partido Socialista "original", liderado por Nicolás Repetto, este partido demostró su apoyo a la Federación Gráfica Bonaerense, que en 1926 realiza una huelga en los talleres del diario. La falta de apoyo de Crítica al partido socialista, tuvo como consecuencia que perdiera una cantidad importante de votos en las elecciones siguientes. Demostrando de esta manera, la influencia que el diario Crítica tenía en la sociedad, y los efectos positivos que producía en el partido teniendo su apoyo. Apoyo que sí benefició al Partido Socialista Independiente, que logró entrar al Congreso, que promueve las leyes que el diario reclama.



Para las elecciones siguientes, en 1928-1929, de diputados, provincial, etc, Crítica promueve a los socialistas independientes pero, sobre todo, que se vote en contra del irigoyenismo. Con el paso de los meses, la campaña contra el gobierno radical adquiere un grado de agresividad inédito, tanto por los términos agraviantes con que se habla del presidente  como las crueles caricaturas distribuidas en todas las páginas, que desemboca en la participación de Critica en la preparación del golpe del 6 de septiembre de 1930, los periodistas llevan a cabo la violenta campaña exigiendo la renuncia de Irigoyen a la presidencia del país.
Efectivamente, Irigoyen renuncia a la presidencia de la Nación el 5 de septiembre, y asume el vicepresidente Enrique Martínez, quien decreta el estado de sitio y encarga al jefe de policía dirigir un comunicado a los diarios, indicándoles la abstención de publicar noticias que pudieran afectar los intereses nacionales. Botana resiste la intimación y anuncia que la 6º edición saldría a la calle, el diario es lanzado desde los balcones de la Av. De Mayo, su edición es confiscada y quemada en grandes hogueras hechas en el centro de la calle.A pesar del estado de sitio, se realiza la reunión plenaria para concertar la fecha del golpe de estado y la participación de los civiles en las maniobras. Están presentes los líderes de los partidos políticos de la oposición y los representantes del Gral. Uriburu. Se resuelve que al día siguiente, 6 de septiembre, estallaría la revolución y Crítica tiene la primicia. 
 

La activa participación en el golpe de estado constituye para Crítica  un logro informativo y el cumplimiento de un deber patriótico. El diario reconfigura  su imagen pública redefiniendo los alcances  del periodismo moderno y presenta su heroica intervención en la “revolución” como la prueba de ser el “único diario que se juega entero en defensa del pueblo”. El 6 de septiembre  Critica demostró ser “el pueblo mismo” ya que desde ahí se centralizó la dirección civil de la revolución.
Sin embargo, Crítica no se vio beneficiado una vez asumido el gabinete de Uriburu. Sumado a otros factores, el diario recibe constantes clausuras, hasta llegar al punto culminante de la encarcelación de su director, Natalio Botana, y su esposa.



Material para consultar: Diario Crítica - En el medio.

Prensa anarquista





Un poco del contexto: Los periódicos han sido desde la revolución francesa el eje de las organizaciones y las luchas políticas. En la Declaración de los Derechos del Hombre se establecía que la libre expresión de las ideas y opiniones era uno de los derechos fundamentales del individuo. Hasta las revoluciones de 1848 ese derecho era casi exclusivamente burgués en el sentido que el acceso a la prensa requería, casi sin excepción, instrucción y propiedad. A partir de ese momento las capas no burguesas, especialmente los trabajadores, ingresaron a la política y sus instituciones fundamentales. Se produjo entonces, una ampliación del público, transformando el sentido de la prensa.
La prensa, y en particular, los periódicos cumplían con las funciones de aglutinar y organizar a los grupos y partidos políticos, difundir y fijar las ideologías, a la vez era un formidable medio para confrontar y polemizar con otros grupos y partidos. Por lo tanto, el periodismo ayudaba a construir un  liderazgo político influyente en la sociedad. Se construye como un representante del país y sus ciudadanos. 



Con la inauguración del primer servicio telegráfico a Europa (1877) en el país, más el proceso de expansión económica y diversificación social, se produjo un gran crecimiento de medios gráficos, que en su primera etapa no se destacaba por la cantidad de tiradas, sino por la cantidad de títulos editados y amplitud temática. 
Este mercado creciente atrajo la llegada de inmigrantes y gracias a los procesos de alfabetización, hacia 1900, se había conformado un amplio campo de lectura popular: Se incorpora al hombre común a la lectura. 
Anarquistas y socialistas percibieron la profundidad de este proceso. 

Además de los progresos de alfabetización, los anarquistas contaban en Buenos Aires con dos condiciones para difundir y desarrollar su labor editora: Por un lado, la facilidad para editar y circular debido a los bajos costos de impresión y venta. Por otro lado, la libertad de prensa que permitía expresar ideas consideradas peligrosas en algunos ámbitos de las esferas gubernamentales y de la élite. A diferencia de la prensa política de las ultimas décadas del siglo XIX, la prensa anarquista pudo circular con relativa libertad, debido a que se dio en un momento en el que la mayoría de los diarios eran de carácter faccioso y partidario. La prensa anarquista estaba siempre al borde de lo permitido, pero en este contexto podía criticar duramente a sus enemigos. 
Esta situación empezó a modificarse luego de las huelgas de 1902. Cuando el discurso anarquista coincidía con lo que pensaban los trabajadores, las autoridades empezaron a limitar la circulación y a recurrir a la censura. Se consideraba a la prensa subversiva como promotora del malestar social. A medida que los conflictos se extendían, crecía el consenso en el gobierno sobre la necesidad de poner límites a la circulación periodística.


 La prensa anarquista, según Juan Suriano, aparece en los años setenta. Era de un marcado carácter ideológico, y a pesar de recurrir a la clase trabajadora, no era una prensa obrera. A pesar de dirigirse a los nuevos públicos, debido a su ensanchamiento y diversificación, y de poner a disposición de la sociedad temas referidos al trabajo, de participar de Asambleas, congresos, etc. No era específicamente obrera, sino que tenía un carácter policlasista. Informaba sobre acontecimientos del mundo laboral, pero privilegiaba temas como la libertad del individuo, el arte y, sobre todo, la ciencia, a la que le adjudicaba un rol redentor, y se adhería al discurso universal y seudocientífico, donde se mezclaban y superponían el darwinismo, naturalismo, etc. 

En sus textos, se apelaba a la emoción, pretendía conmover al lector, a través de frases efectistas, cargadas de dramatismo y valoraciones subjetivas, utilizaban gráficos y tipografías que impacten. Sin embargo, caían en el uso de palabras extravagantes y en un discurso intelectualoide, que los lectores no llegaban a comprender. Además, era imperativa, presionaba a la sociedad a definirse.
Finalmente, tenían una visión binaria de la sociedad: Burgueses concebidos como explotadores, por un lado, y obreros explotados, oprimidos, que no lograban reaccionar, por el otro. Estos discursos terminaban con afirmaciones de carácter retórico, que buscaban incrementar el impacto emocional, a través de llamados a los trabajadores a incorporarse a la causa revolucionaria.

Sin embargo, la multiplicidad y edición simultánea de publicaciones, dispersaba el esfuerzo pues no ampliaba el público, sino que restaba lectores a otros emprendimientos, esto derivaba en la precaria existencia del conjunto de la prensa anarquista. No había una dirección centralizada y unificada, sino que había una gran variedad de posturas. Es decir, había un predominante individualismo, y no se tenía en cuenta las necesidades del conjunto.
Los problemas en la distribución tan solo empeoraban esta situación. La falta de regularidad y escasa duración de sus publicaciones, que dependían de las suscripciones del público (incluso era conflictivo establecer las listas de suscriptores), eran otros factores que contribuían. La falta de regularidad se debía también a la creciente persecución policial.  Sino existía cierta regularidad, se perdían tanto lectores como anunciantes.

La prensa anarquista se encontraba en gran desventaja respecto a la prensa comercial, tanto en lo tecnológico como financiero. Si bien perseguían un fin ideológico diferente y no buscaban necesariamente una ganancia, estos ideales se complicaban frente a los costos de impresión, compra de papel, distribución, etc.

El movimiento anarquista, como proyecto cultural libertario, tuvo dos manifestaciones: De un lado, una presencia relativamente importante en el campo de lectura vinculado al trabajo. Por otro, una vida compleja, marcada por la presente desaparición.

Adjuntamos un vídeo para ampliar el tema: Movimiento anarquista. Contexto y repercusiones
Material para consultar: Rol de la prensa en el movimiento anarquista, por Luciana Anapios

Primeros diarios impresos

Aunque se suele mencionar la "Gazeta de Buenos Ayres", periódico redactado en 1810 por Mariano Moreno, con colaboración de diferentes personajes como Manuel Alberti, Manuel Belgrano y Juan José Castelli, como el primer diario impreso; ya había existido, previamente, diferentes publicaciones, muchas de ellas referidas a cuestiones religiosas y jurídicas, convirtiendo a la iglesia como principal beneficiaria de la imprenta, pues le permitió desarrollar y dar a conocer su labor evangélica.



Otro diario impreso previo a la Gazeta de Buenos Ayres, es "El Telégrafo Mercantil: Rural, político - económico e historiográfico del Río de la Plata", fundado por Francisco Cabello y Mesa en 1º de abril de 1801. Periódico independiente, ya que no recibía subsidios. 
En 1807, surge el primer diario bilingüe del Río de la Plata, llamado Estrella del Sur, editado por ingleses en Montevideo, con el fin de convencer a los habitantes de ejecutar acciones en contra del dominio español.